miércoles, 9 de diciembre de 2009

Crítica del Libro Rubaiyat de Omar Kayyám




La gestión en la literatura persa es tan grandiosa como elocuente. Rubaiyat de Omar Khayyám es uno de los libros más impresionantes que he tenido la dicha de leer. La primera traducción (al inglés) a cargo del poeta Edward Fitzgerald no es tan valorada como la traducción de J. B. Nicolás en 1867. Aún así, ambas traducciones no contraen aquella riqueza inmaculada que yace en la literatura árabe a mediados del siglo XV.

La edición a cargo del erudito Joaquín V. González que me regalaría un amigo poeta, con la intención de adentrarme más en el mundo de las letras antiguas, es catalogada como una de las mejores (si no es que la mejor) de las traducciones al castellano que se han hecho del libro.

Independientemente de la intención o la estética, el libro nos confiesa rasgos de un sufismo metabolizado y visionario; el acercamiento a un Dios por medio del estado inducido del vino y las múltiples filosofías que la misma poesía nos regala. La literatura árabe resulta tan basta que nos perderíamos siquiera antes de entrar en ella, como lo pensaría algún día Borges al intentar terminar las Mil y una noches. En el trabajo que logró publicar J. V. González, reúne, aparte de las Rubaiyat, una serie de "Rimas orientales", así como el arcano poema de "La voz en el desierto", hermosas obras que el mismo autor escribiría bajo las influencias del poeta Hafiz Shirazi. Es así como Omar Khayyám, entre sus elocuencias sufís y su devoción al Islam, corrompe los lustros de la lengua, introduciéndonos a un mundo donde la poesía se convierte en imágenes, desencadenando los misterios de una cultura antigua y reflejando al lector aquella belleza en su pasado, que creo, es lo más importante a la hora de traducir; no echar a perder la obra original.

Recomendable libro, muy bello de verdad.


Lucas Luján


1 comentario:

  1. como consciente hipócrita, de las distancias que separan a la obra original de la traducción y avatares de su historia, me encuentro buscando la que fuese más fiel... gracias por tu introducción, la tendré en cuenta

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